Para captar la belleza de la luz reflejada en sus paisajes al óleo, Armand Cabrera trabaja con un principio clave: «La luz reflejada nunca es tan intensa como su luz de origen». Y afirma: «La luz reflejada pertenece a la sombra y, como tal, debe apoyar a las zonas iluminadas de tu pintura y no competir con ellas».