Recibí una llamada telefónica de un número desconocido. Suelo dejar que se graben en el buzón de voz, pero esa vez atendí. El telefonista preguntó cortésmente si tenía un minuto para que me compartiera un breve pasaje bíblico. Citó Apocalipsis 21:3-5, sobre cómo Dios «enjugará […] toda lágrima de los ojos de ellos». Habló sobre Jesús, nuestra seguridad y esperanza. Le dije que ya había aceptado a Jesús como mi Salvador personal, pero su objetivo no era «testificarme». Solo preguntó si podía orar conmigo. Y lo hizo, pidiéndole a Dios que me alentara y fortaleciera.
Dios nos habla
Comentarios recientes