GUARDADO POR DIOS
Nuestro pequeño nieto se despidió, pero luego, se dio vuelta y preguntó: «Abuela, ¿por qué te quedas en la puerta y miras hasta que nos vamos?». Sonreí al escuchar su «bonita» pregunta, siendo él tan chiquito. Pero igualmente traté de darle una buena respuesta: «Bueno, como son mis invitados, mirar hasta que se vayan demuestra que los quiero».
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