Leer: Eclesiastés 5:10-12
La Biblia en un año: Rut 1–4; Lucas 8:1-25
El que ama el dinero, no se saciará de dinero… (v. 10).
De joven, Diego temía no tener suficiente dinero, así que desde los 20 años, comenzó a construir ambiciosamente su futuro, trabajando en una prestigiosa empresa. De ese modo, logró una enorme fortuna: una abultada cuenta bancaria, un auto deportivo de lujo y una casa valuada en un millón de dólares… pero aun así, se sentía profundamente infeliz. Dijo: «En realidad, la riqueza puede hacer que la vida sea peor». La acumulación de dinero no le dio amigos ni alegría.
Intentar amasar riqueza es riesgoso. La Escritura insiste: «El que ama el dinero, no se saciará de dinero» (Eclesiastés 5:10). Trabajar hasta quedar exhausto, comparar las posesiones personales con las de otros e incluso alcanzar una supuesta libertad financiera no garantizan satisfacción. Como declara el escritor de Eclesiastés: «También esto es vanidad» (v. 10).
Lo cierto es que esforzarse para encontrar satisfacción fuera de Dios es inútil. Si bien la Escritura nos llama a trabajar duro y usar nuestros talentos para beneficio del mundo, nunca podemos acumular lo suficiente como para satisfacer nuestros anhelos más profundos. Solo Jesús ofrece satisfacción verdadera (Juan 10:10), aquella que surge de tener una relación personal con Él. ¡Esto sí que es suficiente de verdad!
De: Winn Collier
Fuente: Nuestro Pan Diario
Reflexiona y ora
Dios, ayúdame a encontrar verdadera satisfacción y gozo en ti.¿Qué brinda satisfacción verdadera? ¿Cómo puedes experimentar más plenamente que con solo Dios es suficiente?
Comentarios recientes