La Biblia en un año:
Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda (v. 28).
La escritura de hoy:
Algo se estaba comiendo mis flores. Recorrí el perímetro de mi jardín y descubrí un agujero del tamaño de un conejo en mi cerca de madera. Los conejos son bonitos, pero estos animales problemáticos pueden arrasar en minutos un jardín de flores.
Me pregunto si habrá «intrusos» podando los brotes del carácter de Dios en mi vida… Proverbios 25:28 dice: «Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda». Antiguamente, el muro de la ciudad protegía contra la invasión del enemigo. Aun un pequeño agujero en un muro implicaba que toda la ciudad era vulnerable al ataque.
Muchísimos proverbios son sobre el dominio propio. «¿Hallaste miel? Come lo que te basta», escribió el sabio (25:16). El dominio propio es parte del fruto del Espíritu que nos protege de caer en la impaciencia, la amargura, la codicia y otras pestes que pueden entrometerse y destruir la cosecha de Dios en nosotros (Gálatas 5:22-23). Es tomar conciencia de los posibles agujeros en los muros de nuestra vida, para mantenerlos tapados.
Cuando inspecciono el perímetro de mi vida, veo a veces agujeros vulnerables, al ceder una y otra vez a la tentación o ser impaciente. ¡Cuánto necesito el saludable dominio propio de Dios para protegerme de esos intrusos!
Reflexiona y ora
Fuente:
Un agujero en la pared | Nuestro Pan Diario
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