En la escuela secundaria, todos admiraban la actitud de llevarse bien con todos y el talento deportivo de Juan. Después de asistir a una iglesia local, decidió seguir a Jesús. Hasta entonces, había tenido problemas familiares y había usado drogas para calmar su dolor. Durante un tiempo, luego de su conversión, todo parecía andar bien, pero, años después, comenzó a drogarse otra vez. Sin una ayuda adecuada y un tratamiento permanente, finalmente murió por una sobredosis.