El predicador inglés F. B. Meyer usó el ejemplo de un huevo para ilustrar lo que llamaba «la profunda filosofía de la morada de Cristo». Señaló que la yema fecundada es un pequeño «germen de vida» que crece cada día, hasta que se forma el polluelo dentro de la cáscara. Asimismo, Jesús viene a vivir en nosotros por su Espíritu Santo, y nos transforma. Meyer dijo: «De ahora en más, Cristo va a crecer y aumentar, y absorber todo lo demás y ser formado en ti».