Hace años, trajimos a casa de un refugio de animales un gato negro adulto llamado Juno. Yo solo quería ayuda para reducir la población de ratones, pero el resto de la familia quería una mascota. El refugio nos dio instrucciones rigurosas sobre cómo establecer una rutina alimentaria durante la primera semana para que Juno aprendiera que nuestra casa era su hogar; el lugar al que pertenecía y donde siempre tendría alimento y protección. De este modo, aunque Juno vagara, al final siempre volvería a casa.
En casa con Jesús
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