En la película El violinista en el tejado, Tevye le habla con sinceridad a Dios sobre su economía: «Hiciste a muchas, muchas personas pobres. Comprendo, por supuesto, que no es vergonzoso ser pobre. ¡Pero tampoco es un gran honor! Entonces, ¡¿qué tendría de malo si tuviera una gran fortuna?! […] ¿Se habría arruinado algún vasto plan eterno… si yo fuera un hombre rico?».