Cuando el robot Perseverance aterrizó en Marte el 18 de febrero de 2021, los que monitoreaban su llegada soportaron «siete minutos de terror». Después de viajar unos 480 millones de kilómetros, la nave tenía que realizar por sí sola un complejo procedimiento de aterrizaje. Las señales de Marte a Tierra tomaron varios minutos, así que la NASA no podía oír lo que sucedía. Estar sin contacto atemorizó al equipo que había dedicado tanto esfuerzo y recursos a la misión.