Tomás de Aquino fue uno de los defensores de la fe más célebres de la iglesia. Sin embargo, solo tres meses antes de su muerte, algo hizo que dejara sin terminar su Suma teológica, el enorme legado de la obra de su vida. Mientras reflexionaba en el cuerpo roto y la sangre derramada de su Salvador, Aquino declaró tener una visión que lo dejó sin palabras. Dijo: «No puedo escribir más. He visto cosas que hacen que mis escritos parezcan paja».