En 1998, Nokia se convirtió en la compañía de telefonía móvil de más ventas en el mundo, con ganancias de casi cuatro mil millones de dólares en 1999. Pero, en 2011, las ventas cayeron y la marca fue adquirida por Microsoft. Un factor de su fracaso fue una cultura laboral basada en el temor, que llevó a decisiones desastrosas. Los gerentes no tuvieron valor para decir la verdad sobre el pobre sistema operativo y asuntos de diseño.