Para ayudar a que los pacientes en terapia intensiva durmieran mejor, investigadores chinos hicieron pruebas en un entorno de UCI simulado, con iluminación de tipo hospitalaria y audios de equipos sonando y enfermeras hablando. La investigación demostró que las máscaras para dormir y los tapones para los oídos favorecían el descanso. Pero reconocieron que, para los pacientes reales en una UCI, seguiría siendo difícil dormir en paz.