El astronauta Chris Ferguson tomó una decisión difícil cuando el comandante de la tripulación de vuelo programó un viaje a la Estación Espacial Internacional. Pero esa decisión no tuvo nada que ver con la mecánica del vuelo ni con la seguridad de sus colegas, sino que se relacionó con lo que él considera su labor más importante: su familia. Ferguson optó por mantener sus pies afirmados en Tierra para poder estar presente para la boda de su hija.