La vida del bloguero Kevin Lynn parecía desmoronarse. En un artículo, contó: «Llegué a ponerme un arma en la cabeza […]. Pero Dios, sobrenaturalmente, entró en mi habitación y en mi vida. En ese momento, encontré de verdad lo que ahora sé que es Dios». Dios intervino e impidió que Lynn se suicidara. Lo convenció profundamente de su presencia y de su amor. En lugar de ocultar este poderoso encuentro, Lynn le compartió su experiencia al mundo, creando un ministerio en YouTube donde comunica su historia de transformación y la de otros.