En marzo de 2020, mientras paseaba su perro por el Central Park en Nueva York, Whitney, un experto en finanzas jubilado, vio camiones y tiendas blancas con una cruz y el nombre de una organización benéfica que no conocía. Cuando supo que el grupo estaba construyendo un hospital de campaña para enfermos de COVID-19, preguntó si podía ayudar. Durante semanas, a pesar de las diferencias políticas y religiosas, él y su familia colaboraron en todo lo que podían. Whitney declaró: «Cada persona que conocí fue auténticamente agradable». Y elogió que nadie cobraba por ayudar a su ciudad en un momento de enorme necesidad.