En su carrera al salón de la fama como periodista deportivo, Dave Kindred cubrió cientos de eventos deportivos importantes y escribió una biografía de Muhammad Ali. Jubilado y aburrido, empezó a asistir a partidos de básquet femenino en una escuela local. Luego, comenzó a escribir historias sobre cada juego y a publicarlas en línea. Cuando su madre y su nieto murieron y su esposa sufrió un síncope, se dio cuenta de que el equipo del que estaba escribiendo le había dado una sensación de comunidad y propósito. Ambos se necesitaban mutuamente. Kindred dijo: «Este equipo me salvó. Mi vida se había vuelto oscura [… y] ellas eran la luz».