Un cuento corto del escritor argentino Jorge Luis Borges narra sobre un militar romano, Marco Rufo, que bebe de un «río secreto que purifica de la muerte a los hombres». No obstante, con el tiempo, se da cuenta de que la inmortalidad no era todo lo que se suponía: la vida sin límite era una vida sin significado. En realidad, es la muerte lo que da significado a la vida. Marco descubre un antídoto: un río de agua clara. Después de beber de ella, una espina lacera su mano y se forma una gota de sangre, dándole a entender la restauración de su mortalidad.