Una orca, a la que los investigadores llamaron «Granny» [Abuelita], parecía conocer la importancia de su papel en la vida de su «nieto ballenato». La madre había muerto, y el huérfano no era lo suficientemente grande para vivir sin protección y sustento. Aunque ya de ochenta años (o más), Granny se puso a su lado para enseñarle lo que necesitaba saber para sobrevivir. Acorraló algunos peces para darle al ballenato en lugar de comerlos ella, no solo para que tuviera qué comer sino también para que aprendiera qué debía comer y dónde encontrarlo.