Los martinetes —aves pequeñas relacionadas con las golondrinas— hacen su nido en las riberas. Los desarrollos urbanísticos en el sureste de Inglaterra han reducido su hábitat, y las aves tienen cada vez menos lugares para anidar cuando regresan de su migración invernal cada año. Los conservacionistas locales decidieron construir enormes bancos de arena artificiales para albergarlos. Con la ayuda de una compañía de esculturas de arena, elaboraron espacios para que las aves se establecieran en el futuro.