«Un hombre ha muerto. La vida de otro está en juego», dice el juez en la película Doce hombres en pugna. La evidencia contra el sospechoso parece abrumadora. Pero durante las deliberaciones, se manifiesta la ruptura del jurado. El octavo vota «inocente». Se genera un debate acalorado y salen a la luz las tendencias asesinas y prejuiciosas de todos. Uno a uno, los miembros del jurado cambian su voto a inocente.